Hace unos 20 años, seguramente pensaba que la energía me venía de comerme unas deliciosas Zucaritas que además eran Riiiicas.

Con el tiempo he ido descubriendo qué cosas son las que realmente me permiten descansar. A San Josemaría Escrivá le encantaba recordar que el no consiste en el hecho de “no hacer nada”, sino en un “cambio de actividad”. Stephen Covey le llama “afilar la sierra” en el libro de Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. Esa energía que necesitamos para continuar no se consigue de la misma forma.
Algunas personas hacen ejercicio para descansar, otras leen libros o salen a dar un paseo. A mí lo que más me recarga es rodearme de “personas vitamina”, esas de las que habla Marian Rojas Estapé, con quienes uno puede hablar de todo un poco y reírse y escuchar buenos consejos, después de un par o dos pares de hora me dejan con la capacidad de terminar de calificar los exámenes finales y de subir notas y de alistar lo que necesito para el día siguiente.
Probablemente un introvertido necesitará menos tiempo, pero la misma calidad en las relaciones. Conocernos es un arte y un deber y un gozo.