Un libro a la semana

Hay dos destrezas fundamentales para tener éxito en la vida escolar: una voluntad fuerte y el hábito de lectura. Ambas son alas que ayudan a las personas a volar alto. Si bien hay muchos profesiones a quienes no les gusta leer, este hábito facilita mucho invitar cualquier tipo de estudio. Incluso hay un estilo de aprendizaje que se alimenta principalmente de leer y escribir.

El año pasado que mi hija mayor inició la primaria, empezó a sentir fascinación por el sistema de biblioteca. En casa leemos cuentos y libros todo el tiempo y aunque su proceso lector le llevó cierto tiempo el deseo de leer cada vez ha sido mayor.

Hace algunos meses, cuando empezó a regularse la asistencia a clases, observé que traía un libro y luego otro. Un día pensé ¿será que los leyó? Entonces empezamos a leernos. Un por semana. Durante las vacaciones leímos tres libros de Narnia y al regresar al colegio continuó trayendo libros. Leemos a veces una pagina cada una o un capítulo cada una en voz alta.

Hoy mientras íbamos para el colegio me preguntó si podría leer en el camino. Le dije que si, mientras no le doliera la cabeza.

La afectividad toma un gran papel en el hábito de lectura y a la vez ayuda a conectar generaciones. Animémonos a fomentar la lectura, una palabra a la vez.

Mi lectora leyendo en una Misa de Primera Comunión

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