
Después de un año en el que nos preguntamos si después de la pandemia o a raíz de ella seríamos “mejores personas” tendría que responder que eso solo puede analizarse de forma individual. El ser humano tiene ciertas características positivas y negativas que resaltan en cada uno o en grupos, pero es difícil generalizar porque no conocemos cada corazón y cabeza. Los seres humanos pueden ser compasivos, misericordiosos, magnánimos y géneros o egoístas, vengativos, groseros, envidiosos.
La batalla entre el bien y el mal se libra en cada corazón. Por esto no se vale analizar si la humanidad salió mejor de esta situación, sino más bien ¿cómo voy en mi proceso de mejora personal?, ¿qué he aprendido durante el último año?, ¿a quien he ayudado?, ¿cómo puedo ayudar más y mejor?
Algunos defectos que tenía hace un año no han desaparecido, otros se han empeorado, pero en muchos aspectos he crecido y vale la pena que cada uno analicemos en eso que somos mejores y en aquello que nos hace falta para plantearnos metas de todo tipo: morales, físicas, económicas, altruistas.
Platicando con mi querido esposo; concluíamos que en la práctica hemos mejorado muchísimo en el cuidado del hogar: estamos más organizados para hacer el oficio y mantener ordenada la casa, todavía nos encontramos lejos de tenerlo todo al cien, pero cada día luchamos un poco. Ahora hasta hemos inventado “sistemas” para que los niños ayuden más.
En cuanto a la priorización de actividades hemos mejorado muchísimo, eligiendo cuidadosamente a qué nos comprometemos y cuándo. Hemos aprendido a darnos cuenta si necesitamos descansar y cuándo pedir ayuda, lo mismo que saber cancelar o rechazar un plan si es necesario.
Extrañamos a muchos familiares y amigos con quienes no nos hemos visto o a quienes hemos podido ver muy poco. Hemos encontrado otras maneras de estar cerca. A veces pareciera insuficiente, pero se hace lo que se puede considerando que tenemos trabajo que cumplir, hijos que criar, estudios que completar.
Hemos aprendido a apreciar aún más las labores domésticas, el trabajo que realizan los sacerdotes y los médicos. Nos ha tocado llamar al orden a los niños muchas veces y tenemos que mejorar en paciencia. La pandemia probablemente no ha dejado a nadie indiferente, muchos han sacado a flote lo peor de sí y muchos lo mejor de sí. El hombre es un ser perfectible y es por eso que podemos tener la esperanza que cada uno si se toma el tiempo necesario para plantearse metas, podrá salir de esto siendo mejor.