El año que más…

Sí señores este fue el año que más ejercicio hice… porque aunque no soy para nada atlética anduve haciendo más zumba que otros años, entonces terminé corriendo 10 y sintiendo los músculos de mis piernas uno a uno…

Fue el año que más clases di en la universidad… y me gocé cada actividad planeada y cada lección impartida y los exámenes y las evaluaciones que me hicieron mis alumnos.

Fue el año que más hijos caminantes tuve… palabra que perseguir bebés si es un deporte…

Fue el año al que más reuniones sociales asistí…

Fue el año que di más clases de formación, que más personas conocí, que más recé… que más escribí…

Analizando esto, hice memoria y recordé que así han sido los años impares de la última década… años de mil alumnos, mil clases, mil trabajos en la u, mil actividades. Mientras que los pares me los he tomado con más calma, me casé, tuve a mis hijos… me mudé de países…

Así qué tal vez este año que se venga lo tenga que tomar con más calma… la maestría empieza en abril… así que ya veremos.

¿Por qué corrí hoy? Porque me gusta terminar el año como lo viví; porque me conseguí al mejor “pacer”; porque a las niñas les pareció lo más normal del mundo que fuéramos a hacer ejercicio con su papá; porque corrí “like a girl”, porque las metas aunque sean pequeñas e insignificantes hay que cumplirlas y porque lo que empieza se termina.

Señor, estoy en tus manos, llévame por los caminos que tú quieras, ayúdame a tomarla con calma si es tu voluntad, ayúdame a ayudar y saber a decir a qué sí y a qué no.

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